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martes, 26 de abril de 2011

Desayuno de domingo

Ayer en Nocivo Domingo, se hablaba de desayunos deliciosos, lo que me hizo recordar mis desayunos favoritos (y de los domingos, para más inri) durante mi infancia.


Mi hermana y yo teníamos la suerte de dormir muchos sábados en casa de mis abuelos maternos, imagino que mientras nuestros padres aprovechaban y se divertían un poco, y el domingo por la mañana ya había un ritual establecido.


Cuando nos levantábamos, mi abuelo se ponía a cortar en trozos minúsculos el chocolate del “duro” de La Herminia, que de aquella sí que era duro de verdad. Mientras tanto nosotras nos asomábamos como ratoncillos y robábamos migajas de chocolate.


A su vez, mi abuela había bajado a una churrería cercana a comprar los consabidos churros, y a su vuelta nos preparaba un zumo de naranja COLADO, porque a maniáticas no nos ganaba nadie, ¡desde luego!


Total, que con aquel subidón de azúcar, ya teníamos las dos energías de sobras para dar la lata durante todo el día.

Buscando imágenes para este post, he descubierto que los japoneses también conocen los churros, o al menos su versión (kawaii por supuesto), e incluso parece ser que en muchos casos no saben que se trata de un invento español.


Para ponerle remedio, la chocolatería San Ginés, clásica madrileña, ha abierto una chocolatería en Tokio, según dicen además con mucho éxito.



viernes, 11 de marzo de 2011

Cosas que echas de menos de tus abuelos

No sé porqué escribiendo este blog me da por recordar mucho el pasado, pero más con una sonrisa en la cara que con melancolía. Puede que, para empezar por el principio, como decía en mi primer post, tenga que hacerlo por la infancia.
Reflexionaba el pasado 8 de marzo, día de la mujer (a secas, trabajadora, estudiante o lo que haga falta), en cómo hemos cambiado las españolas en sólo un par de generaciones (la que dio el salto fue la de nuestros padres, pero nosotros tenemos que consolidarlo). Y así me he puesto a pensar en las cosas que yo asocio con la abuelitud (no existe dicha palabra, lo sé), que tantísimo me gustaban de mis abuelos, y seguramente ya no serán así en estas generaciones.



Las comidas de la abuela




¡Qué riquísimas! Esos dulces, esas empanadas, esas paellas… Las abuelas siempre son buenas cocineras, y cuando eres pequeño se apiadan de ti y te dejan hacer tus primeros pinitos en la cocina, con esas mini empanadillas deformes… ¡ja ja!

Los jerséis de la abuela




¿Quién no ha ido a clase alguna vez orgullosísimo con un jersey de lana un poco amorfo hecho por su abuela? Y quién dice jersey dice combinaciones (¿las siguen usando las niñas? No creo…), y disfraces, yo tenía una amiga que era la envidia del lugar, porque su abuela además de muy buena costurera, era poseedora de una gran imaginación, y siempre estaba logradísima en Carnaval.

 
Los paseos con el abuelo


Espero que esto no cambie, al menos para pasear no hay que tener ninguna habilidad especial, aunque claro, con lo que se está retrasando la edad en que nos decidimos a ser padres, quién sabe a qué edad seremos abuelos…



Los abuelos siempre tienen muchísima más paciencia contigo que tus padres, y además, raro es el día en que no “cae” algo del kiosko. Lo cual, por supuesto, genera la ira de tu madre y tu abuela hacia el pobre hombre, porque ahora "no van a comer los chiquillos".

Los tesoros de casa de los abuelos




Antes, la gente vivía toda la vida en la misma ciudad, muchas veces casi toda la vida en la misma casa, y tenía en gran estima sus posesiones. Se lo pensaban muy mucho antes de comprar algo, y no se deshacían tan alegremente de ello.
El resultado era que en casa de tus abuelos había una habitación de los trastos en la que jugar a la isla del Tesoro, un baúl lleno de enaguas y ropa vieja con la que disfrazarte, un piano que ya no funcionaba que aporrear…
Mi hermana, que tiene un poco síndrome de Diógenes, pero sólo para las cosas kawaii, me acusa a menudo de no sentir el menor apego por mis cosas, y de no comprar recuerdos en ningún lugar que visito. Tendré que empezar a cambiar de costumbres, o todos los nietos la preferirán a ella…



Las ilustraciones de plastilina, impresionantes, podéis encontrarlas en:




martes, 8 de marzo de 2011

Expresiones oídas en casa de mis abuelos

Mas vago que la chaqueta de un guardia: dícese del muy vago. Según la tercera acepción de vago de la RAE: holgazán, perezoso, poco trabajador. Expresión calificativa utilizada con sorna en casa de mis abuelos.

miércoles, 23 de febrero de 2011

Expresiones oídas en casa de mis abuelos

Todavía algunas veces el subconsciente habla por ti, y te descubres utilizando palabras u expresiones que hace años que no escuchas, que corresponden a un tiempo y a un lugar diferentes, y que no deberían caer en el olvido.
Como por ejemplo:

Darle a la parpayuela: charlar amigablemente, darle a la lengua. Expresión asturiana utilizada profusamente en casa de mis abuelos.